Análisis de Riesgos
Se recorre su operación y se puntúa riesgo por riesgo. Sale un informe priorizado, con responsable y plazo, que se presenta en persona.
Riesgos de Seguridad y Continuidad del Negocio
Control Continuo convierte la seguridad de su operación en un número que su directorio puede leer, discutir y seguir mes a mes. No para que gaste más: para que sepa qué está comprando.
Treinta minutos alcanzan para saber si le sirve.
Así se puntúa cada riesgo de su operación. El mínimo posible es 1, nunca cero: no existe operación sin riesgo.
Si sólo tiene un minuto
Cada cuadro lleva a la página que lo explica. Para leer, ahí; para entender, alcanza con esto.
Cada línea del presupuesto tiene una unidad. Una sola se aprueba a ciegas.
Ver por qué pasa → 2Cada factor del uno al cinco. Cinco riesgos conocidos, cinco números — de ejemplo: en su operación pueden ser otros.
Ver la escala → 3Una medida planificada no baja nada. Una implementada y verificada, sí. El tablero no acepta la diferencia.
Ver cómo se mueve → 4Cuánto tengo, qué falta y si esto mejora. Todas las sedes en la misma pantalla, y el reporte a un clic.
Ver el tablero → 5No hace falta preparar nada. Se trae un riesgo que ya tenga en la cabeza.
Cómo empieza →Casi todas las empresas ya tuvieron un informe de seguridad. Está en un cajón.
Treinta y dos hallazgos, cada uno con su puntuación, su responsable y su plazo. Está completo, está bien hecho, y es cierto el día que se firma.
Más gente, otro turno, otro flujo de camiones. Ninguno de esos riesgos está en el informe, porque no existían cuando se hizo.
Otro procedimiento, otra gente en el puesto, otra manera de hacer la ronda. Tres hallazgos del informe dependían del anterior.
Una operación entera que el informe no conoce, y que nadie puede comparar con la primera porque no se midió con el mismo criterio.
Se hicieron de verdad: hay factura y hay foto. Pero el informe sigue diciendo que están abiertos, y ningún tablero los muestra cerrados.
A los cinco meses el documento describe una empresa que ya no existe. No falló el informe: falló que no tuviera dónde seguir viviendo.
Ejemplo del formato. Las cifras no corresponden a ninguna operación real.
Todo informe empieza a envejecer el día que se firma. Salvo que tenga dónde seguir viviendo.
Nadie salta de no tener ningún número a tener la operación bajo control. Se recorre por etapas.
Se recorre su operación y se puntúa riesgo por riesgo. Sale un informe priorizado, con responsable y plazo, que se presenta en persona.
Los hallazgos dejan de vivir en un PDF: un tablero con la exposición actual, qué falta cerrar y si mejora. Todas las sedes en la misma pantalla.
Una visita y un reporte al mes, y alguien ocupándose de que las acciones se ejecuten. Es donde el número baja de verdad.
…y se vuelve a medir. El número de este mes es el punto de partida del siguiente.
Todo esto suena bien. La pregunta razonable es por qué creerlo.
Los trabajos hechos hasta hoy pertenecen a quienes los encargaron. Lo mismo va a valer para el suyo. En su lugar, cuatro cosas que sí se sostienen:
Gravedad por amenaza por probabilidad, del uno al cinco. Usted puede seguir el cálculo. No hay caja negra.
Se apoya en ISO 31000 y ESRM. Otro profesional, sobre su operación, llegaría a un resultado comparable.
Las mismas reglas y la misma evidencia, camine la planta quien la camine.
Se presenta en persona y se responde por cada hallazgo ahí mismo. Lo que no se sostiene en la mesa, no va en el informe.
Queda una sola pregunta, y es sobre usted: ¿dónde está parado hoy?
Antes de escribir
Tardan menos de un minuto y no piden ningún dato. Al final va a saber en qué etapa está su operación y qué es lo que falta.
Pregunta 1 de 5
¿Puede decir hoy, en un número, cuánta exposición al riesgo tiene su operación?
No se guarda nada y no hay que dejar ningún dato. Es para usted.
Su resultado
En esa reunión se toma un riesgo real de su operación y se lo puntúa con la escala completa. Sale con un número, no con un folleto.
Uno que ya tenga en la cabeza. En treinta minutos:
Sin presentación comercial. Sin compromiso.